MVZ Ma. Daniela Hernández Padilla

En estas fechas es muy común tener un cachorro o perro adulto en casa, ya sea porque fue regalo de Navidad, “traído” por Santa Claus o por los Reyes Magos. Sin embargo, tristemente muchos de estos perritos en unos meses acabarán abandonados en la calle o en algún refugio y una de las principales causas de esto son los problemas de comportamiento, tales como destrucción, eliminar (orina y/o heces) en sitios no designados, agresión, falta de obediencia, etc.

Antes de iniciar con los problemas de comportamiento, es importante recordar que, al adquirir a un perro, ya sea por compra o por adopción, se convierte en nuestra responsabilidad su cuidado y bienestar tanto físico como mental por al menos 10 años, dependiendo de su raza y tamaño. La organización benéfica veterinaria People’s Dispensary for Sicks Animals o PDSA del Reino Unido anima a las personas a considerar las circunstancias y estilo de vida que tienen, antes de adquirir un animal de compañía, utilizando el acrónimo P.E.T.S.

  • P (Place) Lugar: debemos tomar en cuenta el tamaño de espacio que tenemos y del cual podría disponer nuestro animal, para considerar el tamaño del mismo o incluso elegir entre una especie u otra.
  • E (Exercise) Ejercicio: todos los animales necesitan realizar actividad física diariamente, en el caso de perros la cantidad y la intensidad de esta actividad va relacionada con la edad y con la raza, siendo los perros jóvenes y/o de razas de trabajo son los que necesitan más actividad y mayor intensidad que aquellos que no lo son.
  • T (Time) Tiempo: todos los perros que adquirimos, sin importar si son cachorros o adultos, necesitan interactuar con nosotros, salir de paseo, aprender la dinámica del hogar, qué tienen permitido y qué no, y para enseñarles esto se requiere de tiempo de trabajo diario.
  • S (Spend) Gastos: así sea un perro adoptado o comprado, se deben tomar en cuenta todos los gastos que se harán a lo largo de su vida, como alimentación, cama, juguetes, consultas médicas, vacunas, desparasitaciones, placa de identificación, etc.

Este acrónimo se utiliza con el fin de cubrir estas cincos necesidades de bienestar para nuestros animales. Por lo que, si ya tenemos a nuestro o nuestros perros debemos cumplir con todas ellas para evitar problemas tanto orgánicos como de conducta.

Pero, ¿cómo hacemos para cubrir estas necesidades y prevenir problemas con nuestro perro? Inicialmente debemos vigilar al animal recién llegado, en la mayoría de los casos han sufrido cambios bruscos tanto ambientales como sociales, lo que genera estrés y los hace más susceptibles de sufrir enfermedades. Por lo que es importante que acudan a revisión con su médico veterinario, el cual aplicará las vacunas y desparasitaciones, dará indicaciones de la alimentación adecuada y condiciones de higiene.

En cuanto al manejo de conducta podemos establecer los siguientes puntos:

  • Rutinas de vida: Se deben establecer rutinas de vida, de esta manera el perro puede predecir lo que va a suceder, ayudando a disminuir su ansiedad y facilitando su adaptación al nuevo ambiente.
  • Contacto social: Por otro lado, es importante recordar que los perros son animales gregarios, es decir, que viven en grupo y que es imprescindible mantener el contacto social en cantidad y calidad suficiente, tanto con individuos de su misma especie como con las personas. Mantener a un animal aislado y solo durante demasiado tiempo provocará serios problemas de conducta, como agresividad, miedo, conductas repetitivas o comportamientos compulsivos como lamido de patas, persecución de cola que repercute en la salud física del animal.
  • Criterios uniformes de manejo: Todos los integrantes de la familia y personas que convivan con el perro deben manejarlo de la misma manera, para esto deberán llegar a un acuerdo sobre lo que tendrá permitido realizar y lo que no, y mantener esto en todo momento. De lo contrario sólo se creará confusión en el animal y esto generará ansiedad.
  • Ignorar conductas no deseadas: A diferencia de la comunicación humana, los perros tienden a ignorar conductas que son molestas de otros perros en la mayoría de las ocasiones. Cuando ellos quieren llamar nuestra atención, ladrando, rascándonos con la pata o empujándonos con la cabeza, nosotros interrumpimos la actividad que estemos realizando y volteamos a verlos, los regañamos o los empujamos y ellos obtienen lo que querían: nuestra atención. Por lo que en estos casos no se debe prestar ningún tipo de atención, incluso retirarse del lugar si es difícil de ignorar conducta.
  • Premiar conductas deseas: Por el contrario, cuando nuestro perro se encuentre realizando una conducta que deseamos, como permanecer en calma en su cama o sentado al lado de nosotros, debemos premiar esto ya sea con alimento, voz y/o caricias. De esta manera fomentamos que este comportamiento se siga presentando.
  • No castigar: Evite utilizar el castigo como método correctivo, principalmente el castigo físico, jalón de correa, collar de ahogo, de pico o eléctrico, ya que lo afecta en su bienestar provocando miedo y desconfianza, y el perro puede desarrollar agresividad como defensa para evitar el dolor del castigo.
  • No forzar: Lo peor que podemos hacer es forzar a nuestro perro a hacer algo a lo que le teme o con lo que se siente incómodo. A esto se le llama “Inundación” y es una técnica que se utilizaba anteriormente, hoy en día está en desuso debido a que obligar a los perros hace que el problema original se incremente y, por lo tanto, dificulte la resolución del mismo.
  • Exposición a estímulos en cachorros: Los cachorros tienen un período de vida llamado “Período de sociabilización”, está reportado que abarca hasta las 16 semanas de vida aproximadamente y es la mejor etapa para que el cachorro conozca todo aquello con lo que va a interactuar de adulto, como otros perros, otras personas, niños, carros, cohetes, truenos, etc. Exponerlos de manera gradual y agradable ayudará a prevenir problemas de miedo o agresión en un futuro. A pesar de que este período se empalma con la vacunación, se puede realizar una sociabilización controlada, es decir, con perros que sepamos que están clínicamente sanos, llevándolo en brazos a los sitios donde haya estos estímulos o colocando grabaciones de audio en casa.

Estas son algunas recomendaciones que nos ayudarán tener una mejor relación con nuestro perro, prevenir problemas de conducta y cubrir sus necesidades físicas y de comportamiento, mejorando su bienestar.

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